14 julio, 2020
Time Square lleno de marcas

TU MARCA NO ES SOLO TU LOGO. CONSEJOS PARA CREAR LA TUYA

Las marcas nos rodean constantemente. Miremos donde miremos, durante todo el día, estaremos viendo un producto o servicio asociado a una marca. Es más, en cuanto tienes un negocio tienes una marca. Es algo automático. Nuestros clientes (o clientes potenciales) van a tener una percepción de lo que nuestro negocio para ellos, y lo harán identificándonos con una marca.

Por ello debemos tener claro que percepción de nosotros deseamos que tengan, y eso se consigue a través de una marca adecuada. Así podremos conectar nuestro producto o servicio con las necesidades de los clientes de forma efectiva.

¿Qué es una marca?

Hay mucha confusión sobre lo que es o no es una marca. Por resumir, podemos decir que:

  • No es solo un logo.
  • Es la condensación de los valores y la personalidad que transmite un negocio.
  • Es la primera identificación que un cliente va a tener con un negocio, producto o servicio.

    En realidad una marca se podría definir como la manera en que se percibe de forma inmediata un determinado producto, negocio o servicio. Y para esa percepción funcione tienes que tirar de branding.

    Y pensarás ¿Pero y eso qué es? Muy fácil, solo es el tecnicismo que se refiere al proceso de creación, mantenimiento y crecimiento de una marca. Todo llevado desde un punto de vista estratégico.

    Así que no quedará otra que “brandinear” si se quiere tener una base sólida desde que la que desarrollar una estrategia de marketing eficaz.

    Pero antes de ponerse manos a la obra hay que tener en cuenta una serie de características que sí o sí se deben tener en cuenta en el branding.

    Dicho de otra manera, nuestra marca debe ser:
  • Breve.
  • Sencilla.
  • Vistosa.
  • Recordable.
  • Original.
  • Memorizable.
  • Distintiva.

Pasos para crear tu marca

Es el momento de ponerse manos a la obra. Estos serían los pasos esenciales para crear tu marca o la de tu negocio.

Ejemplo de un logo de gran reconocimiento
Logo de la editorial de cómics Marvel

Investiga

Como casi siempre te va a pasar, lo primero es hacer de detective. Investiga y profundiza sobre tu público y las necesidades que cubres con tu negocio. ¿Qué solución le ofreces? ¿Cuál es la situación del mercado en el que te encuentras? ¿Cuáles serán tus canales de venta?

Define tu producto y tus valores.

¿Cuáles son tus metas a medio y largo plazo? ¿Entras con tu negocio en un ámbito de mucha competencia o en un Océano Azul?

Tus metas son el horizonte hacia donde te mueves, sin ella ninguna acción que emprendas en tu negocio tendrá mucho sentido. Ten los objetivos siempre presentes, tantos los genéricos como los específicos que deseas lograr con la marca que estás creando.

Conoce a tu público

Sin conocer quiénes serán tus clientes, cómo se comunican, qué necesitan y qué buscan no podrás llegar a ellos. Tu marca tiene que ser coherente con el tipo de cliente al que quieres vender. Porque tenlo claro ¡no puedes vender a todo el mundo!

Lo correcto es que te fijes en la competencia, en tu entorno y crees un “cliente ideal” o buyer persona. Conoce a este cliente lo mejor que puedas y establece qué busca, cómo satisfacer sus necesidades dentro de tu negocio y cómo vas a transmitirle tus valores mediante tu marca.

Define la identidad de tu marca.

Con toda la investigación anterior ya puede establecer el carácter de tu marca. Es decir, qué imagen, valores e identidad transmitirá. Dicha identidad servirá para definirte y destacarte sobre la competencia, conectando con tu buyer persona mediante una identificación con los valores que busca.

Innova si es necesario, se atrevido, aunque ten claro los límites de tu originalidad. También debes simplificar, tu marca debe ser recordable para que sea fácilmente identificable con tu producto.

Además, se coherente. La personalidad que has desarrollado en el branding debe impregnar toda tu estrategia de marketing y comunicación. Es decir, debes ser coherente con ella en todo: desde el logo a tus perfiles en redes sociales llegando incluso al atuendo y el trato de tus empleados con los clientes.

Crea los elementos de tu marca

Merecedes
Mercedes. Ejemplo de identidad de marca. ©MikesPhotos

Aquí ya entramos en las cuestiones prácticas: el nombre de tu marca, tus colores corporativos o tu logo, entre otros elementos. Todos deben mantener la coherencia interna y estar alineados con los valores antes definidos, ser escalables y estar en sintonía con la personalidad de tu buyer persona.

Conclusiones finales

No pienses que son tareas sencillas. La creación de un logo, por ejemplo, es un punto clave, ya que debe ser reconocido, original, adaptable a diversos tamaños y formatos y ser sencillo a la vez que atractivo. Vamos, debe ser la esencia de tu branding. Acude a profesionales. Hay excelentes diseñadores que lograran un resultado profesional que repercutirá directamente en beneficio de tu marca. No lo dudes.

El nombre de tu marca es igual de importante, en una o dos palabras debes condensar todo el trabajo anterior. Haz un listado, utiliza un brainstorming si es necesario. No temas explorar y ser original. Pero siempre ten presente la identidad que has creado, tus valores y tu buyer persona.

Establece cual son los valores de tu producto o servicio, y también los de tu negocio. Un negocio no solo vende, transmite valores. Una aseguradora transmite el valor de la seguridad, un bar de copas el de la diversión. Haz un listado de aquello que deseas proyectar al exterior desde tu negocio.

Una vez creada la marca debes alinear el resto de tus estrategias de marketing alrededor de ella siendo coherente con los elementos que la forman (color, tono, valores, etc.). Es hora de disfrutar del trabajo bien hecho y explotar los beneficios de una marca bien desarrollada.

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